domingo, 31 de enero de 2010

Repaso al 2009.


Artículo estracto del publicado en la web de Cinecutre.

Termina un año cargadito de testosterona, de blockbusters y de tremendos estrenos pero sobretodo el año en que definitivamente las compañías han echado el resto por la promoción en Internet. No ha habido un día –ni lo habrá en adelante, me temo- sin un nuevo tráiler, la última imagen y las declaraciones más oportunas. De eso me llevo el recuerdo más intenso de este 2009, de que el cine ahora es mucho más que cine y que las películas se empiezan a vivir antes y se terminan mucho después.

En algunos casos, incluso, es más intenso y tiene más tirón el debate previo y posterior en el ciberespacio que las dos horitas frente a la pantalla.

Desde mi punto de vista no ha sido un año precisamente espectacular en cuanto a estrenos. A priori sí, tal vez, con grandes nombres y mucho bombo y platillo. Pero a la hora de la verdad la mitad de las películas más esperadas han estado por debajo de las expectativas o directamente han sido una castaña. Se me han escapado algunas, a veces por prescripción médica (Luna Nueva, Spanish Movie), otras por mala suerte ([REC]2). Aquí va mi repaso.


Lo mejor del 2009.

Up, sin duda. Una película de Pixar que comienza poniéndonos la piel de gallina. Media hora inicial desoladora, un dramón terrible, imposible no emocionarse con esta tristísima historia, para después lanzar la pinza por la ventana, convertir a ese mismo anciano, por sus cojones, en Indiana Jones y meter hasta perros que hablan. Y lo difícil es hacerlo tan bien que encaje y parezca coherente. Pixar lo consigue de nuevo.

Avatar. Se hizo esperar -12 años-, pero los motivos de la espera están más que justificados. Es imposible pensar que James Cameron hubiera podido realizar un espectáculo semejante sin la tecnología de hoy en día. El uso del 3D, la inimaginable paleta de colores, los escenarios de videojuego… Sí, su trama es sosa y sencilla. Pero tardaremos en ver algo mejor que esto.

Trick ‘r Treat. Con lo difícil que resulta encontrar cine de terror del bueno, y lo mejor que se ha hecho en este género en años va directamente al DVD y pasa desapercibida para el gran público. Trick ‘r Treat es un aterrador cuento de Halloween, una mezcla de historias encadenadas entorno a diferentes leyendas de esa tétrica fecha. Es una película perfecta.

Gran Torino. No termino de entender cómo los sucesivos retrasos de esta obra de arte evitaron que arrasara en los Oscars. En una de las ediciones con más drama social de los últimos años, Gran Torino se hubiera llevado la palma. Una actuación soberbia de Eastwood -¿la última?-, que se regala un papel a medida y borda una película tensa y sublime.

Arrástrame al Infierno. Cuando Sam Raimi se pasó por el forro de los mismísimos la saga de Spiderman haciéndole perder el respeto en ese aborto de tercera parte, pensé que jamás volvería a ver nada suyo. Sin embargo no pude resistirme a su regreso al cine de terror y en Arrástrame al Infierno lo pasé como un enano. Me asusté, me interesé y sobretodo me reí como sólo el maestro del terror gamberro podía conseguir. Igual os parece una castaña pero yo me lo pasé de puta madre.

Pagafantas. Quizá choca encontrarla aquí pero la verdad es que me causó una gran impresión y me reí de lo lindo con esta perla española de la comedia bien hecha. Retrato de una generación, agudo ojo clínico a la hora de meter el dedo en la llaga y unos personajes muy bien escritos con algunos aciertos de guión importantes. Muy buena.



No hablaré mal de ellas.

Terminator Salvation. Evidentemente, no la dirige James Cameron, no estamos en los ochenta y sus actores no rayan la perfección viniendo casi desde el anonimato. No tiene un guión redondo con una trama espacio temporal jamás soñada ni nos deja con la boca abierta en cada secuencia. Pero si te olvidas de todo lo que te gustaría que fuera, Terminador Salvation es un espectáculo palomitero de los de pasar el rato tan ricamente dando saltos en la butaca. Y Worthington se merienda a Bale, lo que también me gusta.

La Huérfana. Dentro de la avalancha de cine de terror con niño que nos hemos tenido que zampar en este 2009 -Exorcismo en Conneticut, Expediente 39, Presencias Extrañas-, la película más discreta de todas es la única que me ha gustado. Lejos de tener que soportar a Renee Oso Hormiguero Zellweger o de recurrir al tópico de “basada en hechos reales”, en La Huérfana encontramos una retorcida historia muy bien llevada, con buenas actuaciones y el punto justo de suspense. Y el descubrimiento de una actriz, la niña, que me cago en la madre que la parió el miedo que da.

La Última Casa a la Izquierda. Es muy raro que un remake me parezca mejor que su predecesor original, sin embargo creo que la nueva casa a la izquierda consigue remendar algunas cagadas de la primera y de paso se enriquece con el punto de vista actual. Me gustó, no da para mucho, pero no está mal.

Star Trek. La nueva película de los hombres del pijama de colores ha conseguido algo interesante, que me la sude igual antes que después de verla. Como no tenía ningún interés previo, tampoco puedo hablar mal de ella. ¿Entretiene? Sí, supongo. Aunque me siento tan ajeno a todo ese universo que no conseguí enganchar con ella en ningún caso. Hubiera preferido más tiempo en pantalla de ese alienígena azul, eso sí.


Esperaba mucho más.

Ángeles y Demonios. A mi parecer el libro es mucho mejor que El Código DaVinci, y por eso, precisamente, la película debería estar más lograda. Sin embargo encontramos un más de lo mismo con el añadido de no saber exprimir siquiera a un Ewan Mcgregor que en lugar de crear un villano impresionante se toma unas vacaciones pagadas en Italia tan ricamente.

Malditos Bastardos. A Hans Landa y poco más se debe que no catalogue este bodrio como una de las peores que he visto este año. No lo es, porque sus escenas más logradas y algunos momentos puntuales conseguían que abriera de vez en cuando los ojos y saliera del sopor. Esas pinceladas de genio del relamido Tarantino no salvaron la película de parecerme una tomadura de pelo, pero tampoco como para no reconocer que algo tiene. ¿Esperabas ver a Brad Pitt matando nazis? ¡Inocente!

Harry Potter y el Misterio del Principe. No porque yo sea un gran fan de la saga esperaba el peliculón del año, de hecho, le tengo bastante tirria al niño mago de los cojones, pero joder, después de trescientas mil entregas no me cuadra este regreso a la nada, al argumento simplón y a la acción con cuentagotas, a la ñoñería y al aburrimiento. Que igual a los quinceañeros les mola, sí, la última de Harry Potter parece más American Pie en la Escuela de Magia que otra cosa. ¿Tendrá algún hechizo para no terminar virgen el instituto?


Desastres, terrible pérdida de tiempo.

X-Men Orígenes: Lobezno. ¿La peor película del año? No se queda lejos, no. No lo es porque tampoco creo que su intención fuera pasar a la historia. Pero qué mala, joder, qué mala.

Underworld: La Rebelión de los Licántropos. Si no supiera que ese pedazo de actor llamado Charlie Sheen es el mismo que cada cierto tiempo se enclaustra en un gimnasio y se pone a hacer el gilipollas entre vampiros y hombres lobo, no me creería que un nominado al Oscar pudiera protagonizar este pedazo de basura, por ser suave.

La Semilla del Mal. Después de que el palmito de Odette Yustman fuese lo único que salvaba Monstruoso, los productores con más chispa se apresuraron a darle su propia peli, a ver si les salía una nueva Megan Fox que encima supiera actuar. Fallaron. Película terrorífica, pero por mala.

Dragonball Evolution. Un par de pelotas del tamaño de un dragón es lo que tuvieron los productores para decidirse a proyectar esto en salas comerciales. Un insulto, una falta de respeto a los fans de la mítica serie y un ataque directo a la inteligencia del resto, como yo, ajenos a la mitología dragonbolera, que no nos podíamos creer la gilipollez que estábamos viendo.

The Spirit. Con esta película llega el momento de decirle a Frank Miller, suavemente, que se vaya a tomar por culo, a burlarse de su mismísima madre y que no se acerque a una cámara de cine en lo que le queda de vida. Lo que más me preocupa es cuántos ceros tenía el cheque que le pusieron sobre la mesa a Samuel L. Jackson por participar en esto. Paz Vega seguro que puso dinero de su bolsillo.

Street Fighter: La Leyenda de Chun-Li. Madre de Dios, ¿la leyenda de qué? Cuando uno lee que van a hacer una película basada en lo que sea, espera ver algo de ese “lo que sea” después reflejado en la pantalla. La Leyenda de Chun-Li no tiene nada que ver con el videojuego en que se basa y sólo acapara el dudoso mérito de hacer que el Street Fighter de Van Damme parezca la polla en verso.

G. I. Joe. Cuando de una película lo mejor son sus pósters promocionales, poco se puede decir. Tanto Sienna Miller como Rachel Nichols están tremendas en esos trajes de cuero. Eso es G.I. Joe. Lo demás es una patata impresentable, un despilfarro de dinero y una gilipollez tremenda.

Transformers: La Venganza de los Caídos: Con Michael Bay tengo la misma impresión que con el reciente Tarantino: que desde que es Dios hace lo que le sale de los cojones. O sea, un mini robot pela patatas intenta zumbarse la pierna de Megan Fox. Esa es la tónica general de este copia y pega de película en la que la protagonista absoluta es el cuerpo de esta actriz y los chistes garrulos y machistas que se hacen a su costa. También hay cámara lenta y primeros planos de chatarra entrechocando violentamente. El resto es una tremenda estupidez.


Debí equivocarme de sala.

Ahora voy a hablar de dos de los peores momentos que he pasado en una sala de cine. Los dos en 2009:

Watchmen. Fui a ver esta película con mi hermano y con muy pocas expectativas. Ninguno habíamos leído el cómic y no esperábamos Batman ni X-Men ni mucho menos. Durante la primera media hora mantuvimos la atención. Bien, gracias Bob Dylan. Al rato empezamos a sentirnos incómodos en la butaca, cambia de posición, busca el apoyabrazos. Al poco ya empezó gente a salirse de la sala. Yo me resistía, pero mi hermano empezó a reírse y me contagió, nos parecía absurdo y ridículo tanta palabrería, tanta gilipollez hiperestirada. Al ver que aquello no terminaba no pude más, quería irme, que hubiera un apagón, por Dios que alguien callara aquella retahíla de bla, bla, blaaaaah! Cuando terminó la película vimos que la sala había quedado casi vacía, y los comentarios de los que salían no eran precisamente como los que leí después en el foro. Me debí equivocar de sala.

Déjame Entrar. Fan del terror desde pequeño, fan de las historias intimistas y del suspense, me aburrí tanto viendo esta pamplina que no consigo entender en qué se apoyan los que la defienden a muerte para decir que es lo mejor del cine europeo y premiarla por todos lados. La medalla al bostezo profundo y la pederastia le daría yo. Pero no existe. La colleja de oro por aburrirme hasta el tuétano y por dejarme con un cabreo de dos pares de cojones.


La Peor película del año.

Jennifer's Body. El que no la haya visto y quiera comprobar lo que digo que no lo haga, que me crea. Jennifer’s Body es al cine lo que un escupitajo en la pared a la decoración de interiores. Un repugnante chiste de culos y tetas en el que nos venden que Megan Fox es la mujer perfecta –a pesar de que en la mayoría de los planos sale desfavorecida y mal maquillada-, sin gracia, sin terror, sin ideas, y que encima insiste en el estereotipo de que todos los jóvenes “guays” sólo piensan en el sexo. Puede ser, sí, pero no me entra que la ganadora de un Oscar Diablo Cody no tenga una manera mejor de explicarlo. Para colmo: ¿alguien encuentra la sutil diferencia entre el comportamiento de la zorra que interpreta Megan Fox antes y después de la maldición?


En definitiva, este es un año en el que he visto medio centenar de películas y apenas una docena de ellas buenas. Tal vez elijo mal, o igual es que se ha estrenado más morralla que de costumbre. Esperemos que el 2010 me haga cambiar de idea pero para mí que ni el cine de las vacas sagradas pasa por sus mejores días.

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