jueves, 19 de febrero de 2009

An American Crime

Hay horrores peores que los que la mente humana puede crear. Y son los horrores del día a día, de la casa de al lado, del patio de atrás de tu vecino, del sótano de la mujer que cuida a tus hijas.

En 1965 una grandísima hija de puta y sus trescientos hijos encerraron y torturaron a una niña de 16 años hasta llevarla a la muerte. An American Crime es la película que se encarga de recordárnoslo y de ponernos la piel de gallina.

Sylvia Likens tenía 16 años cuando sus padres, feriantes ambulantes, la dejaron a ella y a su hermana al cuidado de Gertrude Baniszewski, en un barrio humilde de las afueras de Indianápolis. Unos meses después la policía encontró a la niña muerta. Golpeada, quemada, violada, apaleada, encerrada en un mugriento sótano sin agua ni comida, sólo humillaciones, golpes, torturas.

Hay que castigarla, decía Gertrude. Y permitió que sus hijos y los amigos de sus hijos se ensañaran con ella con total impunidad, como si se tratara de un juego, como si fuera lo correcto, lo que había que hacer con ella.



An American Crime retrata esas últimas semanas de vida de Silvia con una crudeza y un realismo tan duros que no puede dejar indiferente. El trastorno de una madre obsesionada, enferma, la complicidad de sus hijos, el silencio de un vecindario que sin duda debía saber más de lo que decía. ¿Por qué nadie hizo nada? ¿Por qué permitieron que Gertrude y su prole continuaran con esas aberraciones, con esas injusticias? ¿Que carajo pasaba por la cabeza de su hermana? ¿Cómo consintieron los que sabían la verdad que esa chiquilla permaneciera un segundo más atada en ese sótano?
Son preguntas que te asaltan nada más terminar el film y que te hacen correr a la wikipedia. Porque eso, sí, todo eso, fue real.





Ese realismo es uno de los elementos que resalta en la película. Un realismo frío pero necesario, que te muestra sin pudor y sin remilgos todo lo que aquella familia le hizo sufrir a la pobre niña. Al principio te sorprende el ensañemiento irracional de esa madre sin motivos. Al mismo tiempo, la indiferencia de sus hijos te llega a enervar. La frialdad con la que asumen su derecho a la tortura te hiela la sangre. Pero cuando empiezan a invitar a sus amigos a participar de la barbarie, la manera en la que estos toman parte y de repente la tortura se convierte en un juego, en una diversión, te hace dudar de la naturaleza humana. ¿Quiero ser así? ¿Soy así?

El silencio, la complicidad... Esta película te muestra el verdadero Terror.

An American Crime es una película que hay que ver. Una película que hay que tener presente y recordar que los monstruos casi nunca se esconden en armarios, que no llevan bolas de acero atadas al tobillo con cadenas ni se cubren con máscaras de hockey, no tienen tentáculos ni ojos rojos sino cara y cuerpo de personas normales. Aspecto de vecinas, de chóferes, de tenderos. Sonrisas angelicales de puertas afuera, y el infierno más terrible una vez dentro.

Ellen Page se pega un papelón, no cabe duda. Brillante el futuro que le espera a esta joven actriz que va acumulando un trabajo tras otro de riesgo y calidad. Pero sobretodo quiero destacar la presencia imponente de Catherine Keener. Ella "es" la película. Su creación de Gertrude Baniszewski es tétrica, siniestra, brutalmente real y aterradora. Y me alegro de que gracias a ella haya tenido por fin el reconocimiento que se merece.

El resto de factores de la cinta no hacen de menos el trabajo de las dos grandes actrices que se meriendan los papeles principales, lo que sucede es que la trama es tan dura, tan oscura, que haría falta un segundo visionado para dedicarles la atención debida. Es que termina la peli y todavía te estás acordando de los muertos de esa zorra del infierno, no te da tiempo a fijarte en nada más.

An American Crime es una película necesaria. Hoy, que somos inmunes a la violencia, que la tele y la sociedad nos tienen acostumbrados al mal, al terror. Hoy, que vemos morir y estallar y quemar y sangrar casi en cada fotograma, casi en cada canal. Recordar hoy lo que es la verdadera violencia, la violencia irracional, cruel, el dolor que puede causar un ser humano, debe hacernos sentir repulsa, suspirar sin aliento. Mirar la cara de Ellen Page transfigurada en una Silvia Likens al borde de la muerte debería revolvernos las tripas.

Hoy que un monstruo encierra veintipico años a su hija en un sótano austriaco y la viola sistemáticamente hasta el punto de tener descendencia con ella, hoy que los novios y los ex novios y los maridos y las esposas se matan entre ellos, hoy que el mundo parece haberse vuelto loco y a la vez parece tan cotidiano, tan normal, porque ya nada nos sobresalta. Hoy hace falta que An American Crime nos recuerde que somos un perfectos animales, salvajes, impíos, y que nada ni nadie está a salvo de la maldad del ser humano.




An American Crime es una película intensa, dura, sofocante. Altamente recomendable. Necesaria.

P.D: Y no, no he puesto ninguna fotografía real de Gertrude sencillamente porque me da miedo. El que quiera verla que la busque en Internet.

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