lunes, 17 de agosto de 2009

Críticas: Reflejos


Como le dijo con tristeza la abuela a su marido: está muy floja la cosilla. Reflejos es al tópico de Terror lo que una macedonia al reino de la fruta: un popurrí confuso donde cabe todo y no sabe a nada.

Lo que tenía la chiquilla salió de su interior y se metió en los espejos. En los espejos, en el agua y en todo lo que tenga reflejo. En el hospital abandonado, en el centro comercial quemado y en todas partes menos en un convento en el que por lo visto están prohibidos los espejos, y debe ser que también el agua y todo lo que tenga reflejo.



Y devolver a la monja al centro comercial puede suponer que el diablo vuelva a cruzar la puerta. Lo hago por su familia, señor Carson.


Pues qué jodia la viejita y qué jodío el señor Carson, si ya era puñetero el diablo dando vueltas de espejo en espejo por todo Nueva York -saltando de uno a otro vía wifi, supongo-, pues vamos a soltarle a ver si la situación mejora.



Con todos los clichés del género mezclados en una hora y media de aparecidos, lugares siniestros, acontecimientos fantasmales y niños inquietantes, Kiefer Sutherland se deshace un pelo del estigma de 24 y Alexandre Aja confirma que su carrera va cuesta abajo.


Y es que no hay un momento en Reflejos en que parezca digna de tomársela en serio, salvando una ambientación estupenda, ese centro comercial ruinoso, digna de mucho más de lo que Ajá hace con ella. El argumento es una gilipollez de cuidado y para colmo salpicada con estupideces del estilo de el suelo tragándose a un niño, del aire levantando a una niña en vilo o de un reflejo de una cuchillada cortando la cara de la protagonista.

Protagonista, por cierto, Paula Patton, que es lo mejor de la película.


Me rallan mucho las pelis de Terror cuando a mitad de metraje pretenden ser lo que no son y cambian radicalemente de registro. Así, si Reflejos va de espejos que manipulan tu mente o de un diablo metido en ellos que es a quién se deben esas perrerías, espejos que asesinan o te obligan a matarte desde el otro lado, entonces, ¿a qué vienen cosas como que el poder de los espejos mueva objetos, que de repente saquen brazos para raptar niños o ese final completamente incoherente con el resto de la película, encima tan mal rodado que no termina de entenderse?



Las apariciones y las muertes de los vigilantes quedan olvidadas al primer suspiro, la obsesión del personaje de Sutherland es tan absurda como forzada, cuando lo que cualquiera haría es salir pitando de allí al primer síntoma de rollo chungo. Pero Reflejos va más allá y decide convertir una historia de fantasmas en otra de posesiones y en un giro a lo Exorcista que, con ese final, también se queda en nada.

En definitiva, una espectacular localización para lo que podía haber sido una buena peli de Terror, si se hubieran decidido por qué camino tomar antes de empezarlo.

El resultado de Reflejos, es un coñazo.

2 comentarios:

Javi Celard 20 de agosto de 2009, 23:57  

Totalmente de acuerdo, el centro comercial solo ya daria una buena peli, pero cuando se empezaron a liar y ya el final a lo El fin de los dias la cagaron, ademas el actor para mi gusto no tiene registros, siempre tiene la misma expresion.
Saludos

Anónimo,  9 de octubre de 2010, 1:34  

Pues anda que la segunda parte...
esa si que tiene delito.

Menudo mierdón!! Final previsible desde mitad de la peli y el regustillo a Shutter que se te queda, ¿por que será?

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