jueves, 29 de abril de 2010

Críticas: 'Alicia en el País de las Maravillas'


Bueno, no me he querido ensañar, no he querido hacer esta crítica en caliente, y para dar una idea de mi opinión sobre esta película diré que se me ha hecho el jueves y acabo de acordarme de ella. Una semana, casi, después de verla, me cuesta recordar algún punto bueno que resaltar de Alicia en el País de las Maravillas -supongo que tardaré mucho más en sacar de mis pesadillas la desgracia de la Gloridanza-, pero durante un ratito me gustó, lo explico.

Las tremendas ganas que tenía de ver Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton, que no habían hecho más que aumentar desde que me enteré de su existencia cuando apenas era un proyecto, se habían visto desinfladas en las últimas semanas por la avalancha de críticas pésimas y de comentarios decepcionantes entorno a ella. Puta Disney, pensé, y empecé a resignarme al fiasco antes de verla.



Empecé a atragantarme con ese pestiño victoriano inicial, que no me importaba una carajo, pero cuando empezaba a aburrirme, la rubia más sosa del cine reciente se colaba por accidente por el hueco de una madriguera. Ahí empezaba la película que quería ver y a partir de ese instante y durante los minutos siguientes en mi cabeza empezaba a tomar forma la frase mierda, voy a ser el único que la defienda.

Me es muy difícil determinar en qué momento esa sensación de ey, esto parece que mola, se convirtió en un ¿le queda mucho? No es que el entusiasmo inesperado desapareciera, es que se diluyó, lentamente, en una balsa de aceite, en un lago tranquilo, no, tranquiiiilo, hermosísimo y gloricioooooso.



La Reina Blanca es hermosa, es pava pavísima, es delicada, es boba... Terminé Alicia en el País de las Maravillas pensando que la película entera estaba contagiada del espíritu de la estúpida Reina Blanca.

Porque Alicia en el País de las Maravillas es visualmente hermosa, también, redundantemente hermosa, pero a la vez, argumental y actoralmente, es pava pavísima, también, es floja, es superficial, es... todo lo contrario al Burton que por alguna razón sigo defendiendo a pesar de que desde Sleepy Hollow no le reconozco.

El Burton más aséptico nunca imaginable firma una cinta que sólo en algunos momentos, en algunos diseños y en algunos acordes de Elfman recuerda al Burton que muchos adoramos, el resto, es un, no coñazo, un sopor, un quedarse a medias en todo, que no sé si atribuir a la presión de Disney por conseguir una calificación para todos los públicos, desde los 3 meses a los 80 años, o a que Tim Burton, definitivamente, chochea.


Y es que no concibo una Alicia en el País de las Maravillas que nunca termine de dar risa, nunca termine de dar emoción, nunca termine de dar miedo, nunca termine de dar más que por culo, porque en realidad, nunca termina nada.

Rodada como si le diera miedo tocarla, interpretada así, por encima, como si hubieran grabado los ensayos, Alicia en el País de las Maravillas ni siquiera saca todo el partido posible al 3D -sólo lo luce en dos o tres escenas-, la Reina Roja y su cabezón dejan de sorprender enseguida, su corte de subnormales sólo dan vergüenza ajena, la Reina Blanca da tanto asco que es para alargar la mano -aprovechando el 3D- y darle una hostia como un pan para que espabile. El gato es como si no estuviera, la oruga ¿saben que sale la oruga?, el conejo es meramente accesorio y así podríamos continuar.


Aborto de Narnias y Hooks, Lo mejor de Alicia en el País de las Maravillas es la liebre, sin duda, y lo peor, dentro de la decepción general y además de un despropósito de guión y de un epílogo patético, a lo Mago de Oz pero en chanante, es hundir, ridiculizar, no sólo a Johnny Depp, al que a estas alturas hacer el idiota se la suda, si no a ese personaje mítico e icónico que es el Sombrerero Loco. Primero, convirtiéndolo en un personaje aburrido, sin gracia ni locura ni nada, y después, para rematarlo, obligándole a bailar el chiqui chiqui en una escena tan penosa que me hizo pensar que estaba viendo El Gato, de Mike Myers. Y no, para romperme un ídolo en la cara -y en 3D- no pago 10 euracos.


Una pena.

1 comentarios:

Leela 3 de junio de 2010, 22:01  

Me gusta la critica. Es cierto que la idea de Tim suele ser enfocar la historia desde el otro extremo, acentuar mas las personalidades e incluso transformarlas de blanco a negro. Quizá pienso que por eso los personajes son los mismos originales creados por Charles Lutwidge, pero con el toque de negatividad, soledad, tristeza y todos esos sentimientos que arroja Tim a sus obras.
Sé que en teoría este nuevo mundo es lo contrario a lo que un día la pequeña Alicia conoció, pero que aunque intentemos ver otra perspectiva de la historia, contar una ramificación futura de ésta, pienso que nunca hay que perder la verdadera esencia de los personajes. Quizá esta es una de las razones por las que me pasó como a tí, tambien hubo un momento que no se cual fué exactamente que pase de ver Alicia en el pais de las Maravillas a ver...espera..¿que estaba viendo?

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