martes, 7 de diciembre de 2010

Crítica: Los Ojos de Julia.


Como todos sabéis, por motivos de trabajo, aburrimiento o frikismo irracional me veo obligado a digerir una buena cantidad de cine de mierda al año. Sin embargo, en todo lo que recuerdo haber visto recientemente, ninguna película me ha ofendido, cabreado y repugnado tanto como Los Ojos de Julia.

Aquí debería terminar mi crítica, porque resume a la perfección la repulsa que sentí en aquella sala de cine en la que no podía dejar de retorcerme y aguantar las náuseas con cada nueva trampa, truco, engaño y gazapo de esta indigna producción de Guillermo del Toro, al que debería caérsele la cara de vergüenza por patrocinar semejante insulto.




Los Ojos de Julia nos quiere contar una historia de miedo, no, un drama, no, una tragedia familiar, no, un thriller, no, un chiste ridículo que da verdaderas ganas de llorar.

Ni siquiera voy a salvar a Belén Rueda por repetir por enésima vez su papel, aparece digna pero incapaz de defender este despropósito. Lo mejor de la película podrían ser los secundarios, pero es igual, la zozobra general es tan calamitosa que mejor no molestarse en salvar a nadie.


Con errores clamorosos de continuidad, de coherencia, de sentido común, con escandalosos y descarados trucos de mierda para engañar al espectador de la manera más burda y cafre, con una trama que no se sostiene por ningún lado y con un supuesto "giro final" tan previsible como estúpido, Los Ojos de Julia no debería ni considerarse una película profesional.

Porque Los Ojos de Julia consiste en un esfuerzo descomunal por parte de productores, guionistas, director y actores para que te creas una estupidez supina sobre invisibilidad, ceguera y venganzas que no quiero destripar por si alguien, por error, todavía se aventura a pasar una tarde rayante en un cine alimentando una industria, la española, que por quejica y llorona no consigue sacar mejores productos que esto.


Insultado, así es como me sentí viendo Los Ojos de Julia. Pero cómo creerme semejante patraña descarada, cómo consentir que a la pobre Belén Rueda se empeñen por dejarla sola constantemente, cómo creerme los trucos de cámara, cómo no sospechar de lo que resulta evidente, cómo consentir los fallos clamorosos de coherencia, cómo soportar a la maldita niña que se cree un superhéroe en lugar de llamar a la policía... Cómo soportar tanta cafrada y cómo explicarla sin destrozar la película con expoilers.

Sólo espero que en la magnífica web Cinecutre Los Ojos de Julia reciba su castigo merecido porque de verdad no tiene cinco minutos seguidos sin que tengamos que sufrir una gilipollez supina.


Como he leído por ahí, Los Ojos de Julia no es ni terror ni paranormal, es sólo anormal.

Dios, qué burrada de película.

1 comentarios:

Anónimo,  7 de diciembre de 2010, 19:32  

Yo creo que, directamente, no has visto la peli...

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